 |
Tres
generaciones de Ballester Hermanos,
Inc., reunidos
en el Departamento de Licores de sus
oficinas de San Juan, a finales de
los años 50. Desde la izquierda,
Alfonso F. Ballester, hoy presidente
de la empresa; sus tíos Miguel
y Francisco Ballester Ripoll, y primos
hermanos Francisco (Frank) y Jaime
Ballester Pons. A Frank se le atribuye
la idea de incursionar en el mercado
de licores.
|
Desde
lo esencial para vivir hasta
lo mejor de la vid
Cuando los hermanos Francisco y Miguel Ballester Ripoll decidieron asociarse
en 1914, como corredores comisionistas de alimentos y provisiones en Puerto
Rico, jamás pensaron que estarían fundando la casa de mayor variedad
de vinos, y de las bodegas más reconocidas, de España en la Isla.
La historia y
el crecimiento de Ballester Hermanos, y
su posterior incursión y crecimiento
dentro del mercado de licores local a través
de los años ha sido el resultado
de su constante atención a los cambios
económicos, sociales y culturales
de Puerto Rico. Esta práctica le
ha servido para mantenerse a la vanguardia
de las nuevas tendencias, con los licores
que se convierten en los nuevos preferidos
por los consumidores.
Traslado
a la Capital
Francisco
y Miguel, oriundos de Soller, Mallorca,
iniciaron su negocio de alimentos y
provisiones en la ciudad sureña de Ponce, Puerto Rico. A los pocos
años de fundado el negocio, en 1919, viendo el importante giro económico
que tomaba la ciudad capital, decidieron abrir una oficina en San Juan. Francisco
se traslada a la capital, iniciando operaciones en el edificio Tobacco Palace.
Posteriormente, al crecer el negocio, traslada la oficina a La Marina.
A finales de
la década del 30, Francisco (para
ese entonces ya conocido como “Don
Paco”) y Miguel se unen a la empresa
de sus sobrinos Francisco (Frank) y Jaime
Ballester Pons. Era la época en
que los Estados Unidos salía lentamente
de la Depresión Económica
y estaba en efecto la Ley de Prohibición
de bebidas alcohólicas.
Poco después
de que Estados Unidos deroga la Ley Frank
propone que la Compañía incursione
en el mercado de licores. El nuevo Departamento
de Licores obtiene las primeras representaciones
de destilados y vinos. Lo dirige por muchos
años muy hábilmente como
gerente Jaime Rodríguez.
Comienza
con vinos españoles
Ballester Hermanos inició su venta de vinos con ejemplares de las bodegas
españolas Marqués de Riscal, Bilbaínas, los vinos malagueños
Hijo de Antonio Barceló, y la línea de brandy español
Cardenal Mendoza, de Sánchez Romate. Además, trajo a Puerto Rico
la cerveza americana Schlitz, en aquel entonces una de las dos más importantes
en los Estados Unidos.
Durante la Segunda
Guerra Mundial, había muchos soldados
estacionados en Puerto Rico y, debido a
que las áreas de carga de los barcos
eran ocupadas casi exclusivamente con productos
de primera necesidad, conseguir cerveza
era un triunfo. Fue una época de
mucha venta de cerveza para Ballester Hermanos.
En Puerto Rico
predominaban los espíritus destilados,
particularmente los rones. El vino de mesa
no era popular. Había preferencia
por los vinos dulces fortificados, como
el vermouth, los vinos malagueños,
y los cordiales --los llamados vinos "de
domingo", por ser la costumbre servirlos
con piscolabis o postres en las reuniones
familiares después de misa. subir
Crece
y cambia con Puerto Rico
En 1951 Ballester Hermanos construye un edificio de almacén en
el Paseo de Covadonga del Viejo San Juan, para suplir la proliferación
de supermercados en el mercado local, tendencia que continuó creciendo
durante las décadas del 50 y 60. La empresa orienta sus esfuerzos
hacia la venta de productos de conveniencia de marcas nacionales estadounidenses,
obteniendo muchas líneas de importancia. Como parte de ese enfoque,
en 1956 comienza el Departamento de Productos Congelados.
Era una época
de mayor afluencia en la Isla,
y cuando la importadora de vinos
y productos europeos Sheffling & Cía.
de Nueva York concluye que le era
difícil traer sus importaciones
a Puerto Rico, Ballester Hermanos
le propone convertirse en su representante
para la Isla. Sheffling le sede
la distribución de sus champanes
franceses, coñacs, y vinos
italianos, y Ballester Hermanos
introduce a la Isla las marcas
Moet y Chandon, Hennessy, y Rufino.
Luego trae otras líneas
de licores. subir
|
Satisface
las nuevas demandas
En la década del 60 inicia la modalidad entre los consumidores locales
de optar por vino, en lugar de cerveza, particularmente los vinos de mesa un
poco dulces, aunque no fortificados. Ballester Hermanos, siguiéndole
el pulso a esta nueva tendencia, complace el gusto local con los vinos Brillante,
blanco y rosado, y Lancers, de Portugal.
Hasta ese entonces,
los vinos de mesa se consumían en
Puerto Rico casi exclusivamente en restaurantes
de "mantel blanco", y muy poco
en los hogares. Eso cambió cuando
los vinos hicieron su debut en los supermercados,
y para este nuevo mercado Ballester Hermanos
importa los vinos californianos Paul Masson.
Ocurre en los
70 una evolución significativa en
el tipo de lugares donde se pueden obtener
y tomar vinos. Prácticamente de
repente, los supermercados comienzan a
ofrecer una mejor variedad y calidad. Proliferan
las tiendas de vinos, y se popularizan
los establecimientos donde las personas
-hombres y mujeres- pueden ir a compartir
vino y comestibles con amigos en un ambiente
informal. La gente empieza a tomar más
vino en el hogar, y en más ocasiones
especiales.
Es entonces cuando
el consumidor local comienza a preferir
los vinos blancos más secos, y Ballester
Hermanos introduce los Chardonnay de California.
Esta también
fue la era en Puerto Rico del vino afrutado,
particularmente del Lambrusco, de Italia.
Ballester, pues, trajo Lambrusco. subir
Cambia
el mercado de cervezas y destilados
En los más de 50 años desde que entró al mercado
de licores de la Isla, Ballester Hermanos también ha visto un
vaivén de tendencias en el consumo de cervezas y bebidas destiladas,
respondiendo en todo momento a las exigencias locales.
En
Puerto Rico, desde la década
del 80 asoma la cabeza una marcada
preferencia por las cervezas importadas.
Responde la Compañía
con la cerveza alemana Beck's y su
contraparte sin alcohol Haake Beck.
Le sigue con la cerveza mexicana
Corona Extra.
En
el siglo pasado, por ser Puerto
Rico una isla productora de caña
de azúcar, reinaban los
rones. La estrecha relación
cultural y económica con
Estados Unidos paulatinamente
introduce a los puertorriqueños
al whisky, tanto escocés
como de Kentucky (E.U.) y canadiense.
El crecimiento de la población
inmigrante de la vecina República
Dominicana, iniciada en los años
70, trae consigo el gusto por
los rones de ese país.
Para
estos nuevos gustos, Ballester
Hermanos importa los whisky escoceses
Ballantine's, Laphroaig Single
Malt, y la marca canadiense Canadian
Club; y de Kentucky, Maker's Mark.
Introduce también el ron
Brugal Añejo de la República
Dominicana.
subir
|

Fiel
al cambio
Siguiendo fiel a lo que ya
es para la empresa una tradición, la
de estar al tanto siempre de lo nuevo, en 2003 Ballester Hermanos --como
parte de la ampliación y modernización de su almacén
en Cataño- establece en el mismo lugar su tienda especializada
de vinos y licores, La Enoteca; para brindarles a los amantes del buen
vino y licores de primera la oportunidad de adquirir las especialidades
y marcas que no son de amplia distribución.
Igualmente,
crea este website --laenotecapr.com--
para darle a conocer a un público
más amplio las líneas
de productos y marcas de vinos,
cervezas y licores que tiene disponibles,
e informarles dónde en Puerto
Rico los puede conseguir. Además,
para ofrecerles información
sobre el mundo de los licores,
consejos y recomendaciones para
su mayor disfrute, y hasta clases
de aprendizaje de los vinos, desde
básicas hasta avanzadas.
A todos
los que visitan nuestras páginas,
los invitamos a hacerse socios
del Club La Enoteca. Estamos seguros
que disfrutarán grandemente
de los beneficios y ventajas que
les estaremos brindando mes tras
mes con esta membresía.
La nuestra
es su casa. ¡Bienvenidos!
subir |
|