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Comienza con vinos españoles
Crece y cambia con Puerto Rico
Satisface las nuevas demandas
Salen al frente los claros
Cambia el mercado de cervezas...
Fiel al cambio

Puerto Rico pide los tintos
En los 80 y hasta principios de los 90 muchos consumidores locales cambiaron de vinos blancos a tintos, tales como el Cabernet Sauvignon, estimulados en parte por resultados médicos divulgados por los Medios que señalaban que tomar vino tinto en moderación era beneficioso para la salud.

Al desarrollar el gusto por los tintos, posteriormente muchos consumidores deciden probar tintos de otras sepas. Este cambio ocurre precisamente cuando muchas regiones vinícolas de España adaptaban técnicas modernas en su elaboración, mejorando la calidad y variedad de sus vinos. Un ejemplo de esto es la Ribera del Duero, región que hace 25 años apenas se conocía y hoy tiene sobre 100 bodegas, y sus vinos son los de mayor aceptación en la Isla.

Los vinos de la Rioja siempre se han destacado. De los albariños de Galicia, vinos blancos, antes se decía que no viajaban bien. Sus productores han vencido ese obstáculo gracias a la nueva tecnología en su elaboración. Otras regiones de España cuyos vinos son de gran popularidad son Navarra, Somontano, Priorato, y Penedés.

Los vinos chilenos también hicieron una entrada triunfal en el mercado de Puerto Rico en los años 80, por su calidad y precios competitivos.

Ballester Hermanos ofrece en el mercado local los vinos tintos españoles Vega Sicilia, Alión, Mauro, Canónigos, Viña Pedrosa, Valduero, Teófilo Reyes y Valsotillo; e importa varias marcas de vinos chilenos, entre ellos los Concha y Toro, Casillero del Diablo, Marqués de Casa Concha, Don Melchor, y Casa LaPostolle.

Crece la aceptación de los aperitivos o cordiales. Responde Ballester Hermanos con los vinos de Jerez de Sánchez Romate y Harvey's Bristol Cream. Asimismo, distribuye los asertivos Dubonnet Red, Anís Chinchón, el Sambuco Molinari, Limonito, Carolan's Irish Cream, Amaretto Di Saronno, Grand Manier y la variedad de Marie Brizard.

El nuevo milenio encuentra a un Puerto Rico con una población mucho más conocedora de vinos, gracias en parte a la popularidad de las clases de aprendizaje, y hoy forman parte de la cultura local. Por ejemplo, cuando antes los brindis en las bodas se hacía con sidra, hoy mayormente se realizan con champanes franceses, cavas de España, o vinos espumosos de California; evidenciado por un aumento significativo en su consumo.

Salen al frente los claros
Durante los 80 los consumidores, buscando algo nuevo, inclinan la balanza hacia los destilados claros: la ginebra y vodka. Ballester Hermanos escolta a la Isla a la ginebra Beefeater, y la vodka Finlandia, alcanzando esta última la posición de líder en el mercado local.

El destilado del momento en Puerto Rico es el tequila. En el mercado ya está Tequila Cuervo y 1800 Añejo, importado por Ballester Hermanos. subir

Tres generaciones de Ballester Hermanos, Inc., reunidos en el Departamento de Licores de sus oficinas de San Juan, a finales de los años 50. Desde la izquierda, Alfonso F. Ballester, hoy presidente de la empresa; sus tíos Miguel y Francisco Ballester Ripoll, y primos hermanos Francisco (Frank) y Jaime Ballester Pons. A Frank se le atribuye la idea de incursionar en el mercado de licores.

Desde lo esencial para vivir hasta
lo mejor de la vid


Cuando los hermanos Francisco y Miguel Ballester Ripoll decidieron asociarse en 1914, como corredores comisionistas de alimentos y provisiones en Puerto Rico, jamás pensaron que estarían fundando la casa de mayor variedad de vinos, y de las bodegas más reconocidas, de España en la Isla.

La historia y el crecimiento de Ballester Hermanos, y su posterior incursión y crecimiento dentro del mercado de licores local a través de los años ha sido el resultado de su constante atención a los cambios económicos, sociales y culturales de Puerto Rico. Esta práctica le ha servido para mantenerse a la vanguardia de las nuevas tendencias, con los licores que se convierten en los nuevos preferidos por los consumidores.

Traslado a la Capital
Francisco y Miguel, oriundos de Soller, Mallorca, iniciaron su negocio de alimentos y provisiones en la ciudad sureña de Ponce, Puerto Rico. A los pocos años de fundado el negocio, en 1919, viendo el importante giro económico que tomaba la ciudad capital, decidieron abrir una oficina en San Juan. Francisco se traslada a la capital, iniciando operaciones en el edificio Tobacco Palace. Posteriormente, al crecer el negocio, traslada la oficina a La Marina.

A finales de la década del 30, Francisco (para ese entonces ya conocido como “Don Paco”) y Miguel se unen a la empresa de sus sobrinos Francisco (Frank) y Jaime Ballester Pons. Era la época en que los Estados Unidos salía lentamente de la Depresión Económica y estaba en efecto la Ley de Prohibición de bebidas alcohólicas.

Poco después de que Estados Unidos deroga la Ley Frank propone que la Compañía incursione en el mercado de licores. El nuevo Departamento de Licores obtiene las primeras representaciones de destilados y vinos. Lo dirige por muchos años muy hábilmente como gerente Jaime Rodríguez.

Comienza con vinos españoles
Ballester Hermanos inició su venta de vinos con ejemplares de las bodegas españolas Marqués de Riscal, Bilbaínas, los vinos malagueños Hijo de Antonio Barceló, y la línea de brandy español Cardenal Mendoza, de Sánchez Romate. Además, trajo a Puerto Rico la cerveza americana Schlitz, en aquel entonces una de las dos más importantes en los Estados Unidos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, había muchos soldados estacionados en Puerto Rico y, debido a que las áreas de carga de los barcos eran ocupadas casi exclusivamente con productos de primera necesidad, conseguir cerveza era un triunfo. Fue una época de mucha venta de cerveza para Ballester Hermanos.

En Puerto Rico predominaban los espíritus destilados, particularmente los rones. El vino de mesa no era popular. Había preferencia por los vinos dulces fortificados, como el vermouth, los vinos malagueños, y los cordiales --los llamados vinos "de domingo", por ser la costumbre servirlos con piscolabis o postres en las reuniones familiares después de misa. subir

Crece y cambia con Puerto Rico
En 1951 Ballester Hermanos construye un edificio de almacén en el Paseo de Covadonga del Viejo San Juan, para suplir la proliferación de supermercados en el mercado local, tendencia que continuó creciendo durante las décadas del 50 y 60. La empresa orienta sus esfuerzos hacia la venta de productos de conveniencia de marcas nacionales estadounidenses, obteniendo muchas líneas de importancia. Como parte de ese enfoque, en 1956 comienza el Departamento de Productos Congelados.

Era una época de mayor afluencia en la Isla, y cuando la importadora de vinos y productos europeos Sheffling & Cía. de Nueva York concluye que le era difícil traer sus importaciones a Puerto Rico, Ballester Hermanos le propone convertirse en su representante para la Isla. Sheffling le sede la distribución de sus champanes franceses, coñacs, y vinos italianos, y Ballester Hermanos introduce a la Isla las marcas Moet y Chandon, Hennessy, y Rufino. Luego trae otras líneas de licores. subir


Satisface las nuevas demandas
En la década del 60 inicia la modalidad entre los consumidores locales de optar por vino, en lugar de cerveza, particularmente los vinos de mesa un poco dulces, aunque no fortificados. Ballester Hermanos, siguiéndole el pulso a esta nueva tendencia, complace el gusto local con los vinos Brillante, blanco y rosado, y Lancers, de Portugal.

Hasta ese entonces, los vinos de mesa se consumían en Puerto Rico casi exclusivamente en restaurantes de "mantel blanco", y muy poco en los hogares. Eso cambió cuando los vinos hicieron su debut en los supermercados, y para este nuevo mercado Ballester Hermanos importa los vinos californianos Paul Masson.

Ocurre en los 70 una evolución significativa en el tipo de lugares donde se pueden obtener y tomar vinos. Prácticamente de repente, los supermercados comienzan a ofrecer una mejor variedad y calidad. Proliferan las tiendas de vinos, y se popularizan los establecimientos donde las personas -hombres y mujeres- pueden ir a compartir vino y comestibles con amigos en un ambiente informal. La gente empieza a tomar más vino en el hogar, y en más ocasiones especiales.

Es entonces cuando el consumidor local comienza a preferir los vinos blancos más secos, y Ballester Hermanos introduce los Chardonnay de California.

Esta también fue la era en Puerto Rico del vino afrutado, particularmente del Lambrusco, de Italia. Ballester, pues, trajo Lambrusco. subir

Cambia el mercado de cervezas y destilados
En los más de 50 años desde que entró al mercado de licores de la Isla, Ballester Hermanos también ha visto un vaivén de tendencias en el consumo de cervezas y bebidas destiladas, respondiendo en todo momento a las exigencias locales.

En Puerto Rico, desde la década del 80 asoma la cabeza una marcada preferencia por las cervezas importadas. Responde la Compañía con la cerveza alemana Beck's y su contraparte sin alcohol Haake Beck. Le sigue con la cerveza mexicana Corona Extra.

En el siglo pasado, por ser Puerto Rico una isla productora de caña de azúcar, reinaban los rones. La estrecha relación cultural y económica con Estados Unidos paulatinamente introduce a los puertorriqueños al whisky, tanto escocés como de Kentucky (E.U.) y canadiense. El crecimiento de la población inmigrante de la vecina República Dominicana, iniciada en los años 70, trae consigo el gusto por los rones de ese país.

Para estos nuevos gustos, Ballester Hermanos importa los whisky escoceses Ballantine's, Laphroaig Single Malt, y la marca canadiense Canadian Club; y de Kentucky, Maker's Mark. Introduce también el ron Brugal Añejo de la República Dominicana.
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Fiel al cambio
Siguiendo fiel a lo que ya es para la empresa una tradición, la de estar al tanto siempre de lo nuevo, en 2003 Ballester Hermanos --como parte de la ampliación y modernización de su almacén en Cataño- establece en el mismo lugar su tienda especializada de vinos y licores, La Enoteca; para brindarles a los amantes del buen vino y licores de primera la oportunidad de adquirir las especialidades y marcas que no son de amplia distribución.

Igualmente, crea este website --laenotecapr.com-- para darle a conocer a un público más amplio las líneas de productos y marcas de vinos, cervezas y licores que tiene disponibles, e informarles dónde en Puerto Rico los puede conseguir. Además, para ofrecerles información sobre el mundo de los licores, consejos y recomendaciones para su mayor disfrute, y hasta clases de aprendizaje de los vinos, desde básicas hasta avanzadas.

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