¿Cómo
se elabora un queso?
La tradición culinaria
española cuenta, entre sus protagonistas
por excelencia, con el queso, uno de los
alimentos que junto al vino y al jamon, evocan
automaticamente a nuestro país. No
es casualidad que Cervantes mencionara este
alimento en la obra cumbre de la literatura:
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Desde hace siglos, en las mesas
de los españoles nunca falta la combinación
del vino y el queso en sus multiples variedades.
En la actualidad, cocineros de vanguardia
no pueden sino rendirse al estupendo maridaje
entre ambos alimentos, que logran una armonía
de sabores dificilmente igualable.
La elaboración de los
quesos ha pasado de ser completamente artesanal
a adaptarse a los ultimos avances tecnológicos,
que no sólo ayudan a conservar el
sabor tradicional, sino que también
garantizan un producto sano y con la mayor
calidad para el consumidor.
Todo comienza con la recogida
de la leche tras el ordeñe en las
granjas. La leche se almacena en depositos
frogoríficos de acero inoxidable a
una temperatura de entre 2 y 4C. Se
transporta al almacén, donde es sometida
a distintos procesos físicos y a exigentes
controles de calidad, para garantizar que
es óptima para su elaboración
y Posterior consumo.
Más adelante, la leche
se somete a un tratamiento técnico
suave por el que se calienta a 65ºC
durante quince segundos. Se realiza
una centrifugación de alta velocidad
para higienizarla y, acto seguido, se enfría
y almacena en silos de acero inoxidable a
una temperatura de 4ºC.
Para pasteurizarla, se somete a un tratamiento con temperaturas entre 72º -
75ºC durante veinte segundos, lo que permite destruir la mayor cantidad
de bacterias, con lo que se garantiza la obtención de un producto sano
para el consumidor. Posteriormente, la leche se enfría hasta llegar
a los 30ºC y con esto está lista para su transformación
a queso.
El siguiente paso es la incorporación de cultivos lácticos, para
luego añadirle el cuajo, que es la enzima capaz de permitir precisamente
la coagulación de la leche.
Una vez coagulada, es cortada en la propia cuba con dispositivos de cortes
en pequeños granos, se realiza un suave calentamiento que favorece la
separación del suero de la cuajada.
Eliminando el suero casi en su totalidad, la pasta es distribuida a través
de una llenadora en los respectivos moldes de quesos y éstos, a su vez,
en prensas donde se procede al prensado. Es en este momento en
el que se le da forma y se elimina el surteo residual que haya podido quedar
en el interior de la pasta. Esta fase es relativamente larga en comparación
con las anteriores, ya que se requiere aproximadamente de dos a tres horas. Al
terminar el tratamiento de moldeado y prensado, se procede al salado del queso
por un sistema de inmersión en sal muera, que realzará su sabor
y favorecerá la formación de la corteza. Finalmente, llegamos
al punto de maduración y envasado de los quesos, durante el cual pierden
un poco de peso, debido a la evaporación de parte del agua. Es
durante la maduración cuando los quesos desarrollan sus aromas y sabores
característicos, debido al desdoblamiento de las proteínas y ácidos
grasos. En esta parte del proceso también requiere de unos controles
constantes, para que se encuentren siempre en las mismas condiciones de aireación,
humedad y temperatura y así conseguir su terminación, según
la maduración deseada, sea la más idónea en cada momento. Por último,
se etiqueta, pesa y empaqueta para su distribución en los diferentes
puntos de venta.
Aunque el proceso de elaboración sea prácticamente igual para
todos los quesos, aún existen secretos que hacen que algunos productos
sean especiales y reconocidos frente al resto. Un ejemplo de esmero en
aunar la tradición y la tecnología en la elaboración,
lo encontramos en los quesos "El Valle de Almodóvar", del
Grupo Nozar, marca que cuenta con una amplia variedad e invita a saborear uno
de los mayores placeres para el paladar, sensación que se disfrutará más
combinando el queso con un vino ENATE y sobre todo, en buena compañía.
|