| El
vodka… “vino de pan”
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Hasta el Siglo XV el
vodka, la bebida rusa de toda la vida, no gozaba
de mucha fama en su propia tierra. Los antepasados
rusos preferían las bebidas alcohólicas
débiles, en su mayoría procedentes
de miel.
El alcohol vínico fue traído a
Moscú por primera vez a principios del
siglo XV y se consideraba “potaje dañino”.
El gobierno de Rusia prohibió su importación
al país. La situación cambió cuando
se entendió que el alcohol podía
ser extraído del trigo.
El vodka durante mucho tiempo, hasta el Siglo
XIX, se llamó “vino de pan”.
Como la producción del vodka salía
muy barata, el Gobierno, en la persona de Iván
IV el Temible, proclamó su fabricación
monopolio del estado. A partir de ese momento
empieza la historia del vodka ruso.
Primero, debido a varias razones, se hacía
sólo en Moscú (donde surgió la
primera taberna real). Por eso, hasta el Siglo
XVIII el vodka ruso se llamó moscovita;
y al vino de pan de alta calidad le llamaban
pennik, yerofeich, lágrima de pan. Al
vodka malo, de poca refinación, le llamaban
francesa del grado 14 (que equivalía al último
grado de funcionarios de estado), sivak o bandajlyst.
Todos estos términos peyorativos surgieron
no por casualidad. A partir de la época
de Pedro el Grande, la calidad del vodka bajaba,
y por esto Catalina II, inquietada por la reducción
de los beneficios de esta industria tan provechosa,
permitió la preparación de vodka
en las fincas de los nobles. Entonces fue cuando
salió al mundo el vodka de pureza cristalina
y altísima calidad. Los nobles rusos consideraban
una gran deshonra fabricar un producto mediocre.
En una de aquellas fábricas pequeñas
se inventó el método de depuración
del vodka mediante el carbón vegetal.
Sin embargo, la composición actual del
vodka se debe al inventor de la tabla periódica
de elementos, Dmitri Mendeleyev. Fue él
quien descubrió que la proporción
ideal de agua a alcohol para el vodka era de
40º (el grado inferior o superior influía
igual de mal en el estómago del bebedor).
En 1894 el gobierno de Rusia certificó el
vodka mendeleyevskaya, que recibió el
nombre de Moskovskaya Especial. El estándar
de 40º en un momento distanció el
vodka ruso de todas las bebidas fuertes europeas,
en las cuales la cantidad de alcohol o sobrepasaba,
o no alcanzaba a la “meta de oro”.
En Rusia, para la producción del vino
de pan usaban centeno, mientras que en Europa
lo hacían de remolacha o patata (papa).
El mismo Fridrich Engels en su tiempo notaba
que el vodka de centeno provoca una resaca más
tierna que el de papa. El carácter blando
de la “Moskovskaya Especial” se debía
al agua especialmente blanda de los ríos
rusos. Se considera “viva”, a diferencia
de la “muerta” destilada que usaban
en el Occidente para sus bebidas fuertes. Estos
dos componentes, agua y materia prima, hasta
hoy, según los especialistas, difieren
el vodka ruso de sus análogos occidentales.
Bebían el vodka en Rusia también
a su propia manera, con las “charkas”,
o sea, por 150 g cada chupito. Diez “charkas” equivalían
a una “stopa”. En XVIII a la stopa
la sustituyó el “shtof” de
1,23 L. El semishtof proviene el mediolitro actual.
El vodka se vendía a peso, no a volumen,
como ahora, lo que excluía la falsificación.
El cubo de vodka debía pesar 30 libras,
la subida de peso hablaba de agua añadida.
Para la mesa nacional rusa el vodka era una bebida
que acentuaba culinariamente platos de carne
grasa o de pescado salado. El vodka se servía
con jolodets, carne salada, lechón, creps
grasos (con mantequilla, crema de leche, caviar),
pelmeni, caviar de esturión o salmón,
pescado ahumado o salado. No olvidaban entrantes
de verduras, entre las cuales se destacaban col
salada, pepinos salados, setas marinadas o saladas,
tomates e incluso sandías saladas.
Ú
ltimamente, algunos productores de vodka intentan
indicar la fuerza de su bebida en %, como en
el Occidente, con lo que demuestran una total
incomprensión de las cualidades de esta
bebida tradicional. Indicación de la fuerza
en grados, o sea, por el peso del líquido,
se considera más exacto que en los % de
volumen. Las denominaciones de muchos vodkas
fabricados en el extranjero a menudo relacionan
con Rusia. Esto se debe a motivos de publicidad,
porque la fama del vodka ruso sigue siendo inquebrantable.
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